El Tiny Desk de Fred again… me dio un respiro

Carta a NPR yCarta a NPR y a Fred again me dió un respiro…

Recientemente, NPR sacó un nuevo Tiny Desk. Y no sé tú, pero cada vez que escucho uno de mis artistas favoritos, entro en un bucle infinito: uno tras otro, sin parar. Y en una de esas, terminé viendo el de Fred again…

Al principio me reí, porque… vamos, ¿cómo haría un DJ un Tiny Desk?
Lo que no tenía idea es que pasaría los 26 minutos y 44 segundos del video llorando y completamente boquiabierta ante su capacidad de crear. En primer lugar, no sabía que podía tocar tantos instrumentos. Tampoco sabía lo mucho que una sola persona puede transmitir. Y es que no te puedo explicar todo lo que me hizo sentir.

Su pasión.
Su musicalidad.
Ese estado creativo en el que estaba.

Cada mezcla, cada sonido… tan único, tan espontáneo, tan real.

Y es que a veces uno no sabe cuánto necesita un respiro. Y creo que ese Tiny Desk es precisamente eso: un respiro. Un respiro de este mundo rápido, homogéneo y muchas veces falso en el que vivimos.

Y me llevó a pensar en muchas cosas.

Me hizo darme cuenta de lo mucho que nos hace falta esto: algo sincero, transparente, real. Porque vivimos en un mundo acelerado y, muchas veces, construido sobre apariencias. Creadores fingiendo experiencias, personas mostrando vidas que no existen, gente promocionando cosas que jamás han probado. Infidelidades expuestas, amistades rotas por el internet.

Una presión constante. Una lista infinita de cosas que me recuerdan todo lo que “no soy”: no soy lo suficientemente lista, ni delgada, ni exitosa, ni artística, ni creativa, ni inteligente, ni amable, ni “estilosa”. Simplemente… insuficiente. Y entonces te preguntas: ¿cómo se supone que uno puede ser suficiente en un mundo lleno de expectativas irreales?

Y, sin embargo, pasó algo. En el minuto 21, cuando empezó a sonar “Faisal (envelops me)”, todo ese ruido se apagó por un momento. Todas esas expectativas altísimas… simplemente dejaron mi cuerpo.

Por un instante, solo estaba ahí. Escuchando. Sintiendo. Y eso —aunque dure poco— lo cambia todo. Porque por un par de minutos me sentí tan libre como él, tan metida en ese estado creativo donde solo existe lo que estás creando y sintiendo. Y me di cuenta de algo muy simple, pero muy real: mi respiro es la música. Amo cómo alguien puede transmitirte tanto por medio de sonidos, letras e instrumentos. Y ahí entendí porque dicen que el arte debe hacerte sentir algo.

Porque la vida también debería sentirse así: ligera. Libre. Tuya. No siempre tienes que hacerlo todo bien. No siempre tienes que ser perfecto. Y al final… ser suficiente es algo mucho más relativo de lo que nos han hecho creer.

Así que si hoy sientes que el mundo pesa más de lo normal, no estás solo. Todos hemos estado ahí. Todos cargamos, en algún punto, con ese peso de la insuficiencia. Pero lo importante es ese momento —aunque sea pequeño— en el que decides soltarlo. En el que te permites simplemente sentirte tú.

Y aunque quizá no tengas una experiencia tan mágica como la mía viendo ese Tiny Desk (aunque sí, te lo recomiendo), a veces solo tienes que encontrar algo que te haga sentir. Sentir tanto, que por un momento el peso del mundo desaparezca.

Quizá sea el arte.
Quizá sean tus amigos.
Quizá un libro, una taza de té, una canción.
Quizá seas tú.
Quizá sea Dios.

Pero ese respiro… es necesario.

Porque al final entendí algo: crear, hacer cosas desde el corazón, desde lo más honesto de ti, desde simplemente ser quien eres… eso ya es suficiente. E incluso sino creas, y simplemente vives en base a ti, eso te hace suficiente y sobretodo, ya somos suficientes gracias a Jesús.

Incluso cuando el mundo intente decirte lo contrario.

Nos leemos en la próxima carta.

Majo.

Deja un comentario