¿Cómo hacer amigos?

Carta a mis amigos (ojalá fuera fácil conocer gente nueva).

Nadie te cuenta lo complicado que es hacer nuevos amigos. Y díganme… ¿por qué es tan difícil?

Como te conté en cartas anteriores, no soy muy buena para socializar. Y también pasa que cuando llegas a un lugar nuevo parece que todo el mundo ya tiene su grupo, sus dinámicas, sus planes. Ya hay círculos formados. Y entonces uno se siente un poco… afuera. Un poco solo.

Se me ha hecho difícil hacer amigos. Y a veces me siento peor cuando veo que personas que llevan menos tiempo que yo aquí ya conocen a medio mundo, mientras yo… bueno, yo sigo intentando.

Y sí, he hablado con algunas personas. Tengo un par de amigos, lo cual agradezco mucho. Pero aún no tengo ese “grupo” de amistades con el que uno siente que ya pertenece. Supongo que así es cuando llegas a un lugar nuevo.

Porque empezar de cero, no conocer a nadie y además ser introvertido… puede sentirse mucho más complicado de lo que la gente imagina.

A veces pienso que hacer amigos de adulto es muy distinto a cuando éramos niños. Cuando éramos pequeños bastaba con sentarse al lado de alguien en clase, compartir un recreo o jugar algo juntos y ya… de alguna manera se creaba una amistad.

Pero ahora todo parece más complejo.

Cada persona ya tiene su rutina, su historia, sus amigos de años. Todos parecen estar ocupados con sus propias vidas. Y entrar en esos espacios a veces se siente como intentar abrir una puerta que ya estaba cerrada desde antes.

También he pensado que tal vez parte del problema soy yo.

No porque no quiera conocer gente, sino porque me cuesta dar ese primer paso. Me cuesta acercarme, empezar conversaciones, sentir que no estoy incomodando.

Hay días en los que pienso demasiado las cosas. Si debería escribirle a alguien. Si debería invitar a alguien a tomar un café. Si tal vez estoy intentando demasiado… o tal vez muy poco. Y mientras tanto, el tiempo sigue pasando.

Pero también he aprendido algo en todo este proceso. La soledad en un lugar nuevo no siempre es una señal de que algo está mal. A veces simplemente es parte del proceso de construir una vida desde cero.

Llegar a un lugar nuevo es como plantar una semilla. Al principio no se ve nada. No hay raíces visibles. No hay ramas. Solo paciencia y la esperanza de la cosecha.

A veces olvido que las relaciones también toman tiempo.

Las amistades más fuertes que tuve en mi vida tampoco aparecieron de un día para otro. Se formaron con conversaciones pequeñas, con momentos simples, con tiempo. Quizá ahora estoy en esa parte silenciosa del proceso. La parte donde todavía no se ve el resultado.

Y aunque a veces me siento sola, también intento recordarme algo: Estoy aquí. Estoy intentando. Estoy aprendiendo.

Y quizá un día, sin darme cuenta, esas pequeñas conversaciones que hoy parecen insignificantes… se convertirán en las amistades que hoy siento que me faltan.

Así que, seguiré intentando, seguiré conociendo y quizá pronto te cuente de mis futuros amigos.

Nos leemos en la próxima carta.

Majo.

Deja un comentario